Encargar la ilustración

Claves para encargar la ilustración de una publicación

Entra dentro de las funciones de la edición de mesa, asistencia a la edición o edición técnica toda la coordinación del trabajo de ilustración, desde su contratación hasta el visto bueno de la factura que se emita.

La relación con los ilustradores suele ser muy práctica. Por lo general, trabajan fuera de la plantilla. Si llevan muchos años colaborando con la editorial, tendrán pillado el estilo casi más que cualquiera de dentro.

Para encargar ilustración hay que tener en cuenta una serie de consideraciones.

Aprender a ver el estilo

Es muy importante que la publicación siga un estilo homogéneo. Esto vale para cualquier elemento gráfico: el diseño de la maqueta, las fotografías, las gráficas, las infografías, elementos interactivos y, por supuesto, las ilustraciones. En cuanto a estas últimas, lo idóneo es que te fijes en algunas características:

  • Figuración: si deben ser figuras realistas o permiten cierta deformación y no tienen por qué guardar proporciones y perspectivas; si tienen una intención descriptiva o se refieren a conceptos generales; si van dirigidas a un público adulto o infantil; si requieren mucho detalle o todo lo contrario, si deben ser muy simples; si se simulan las tres dimensiones o bien son escenas planas.
  • Color: si son muy puros o brillantes, o bien son suaves y apastelados; si son oscuros o sucios; si debe predominar alguno o bien una gama de cuatro o cinco para seguir determinado estilo editorial.
  • Línea: si se emplea línea de color, negra o sin línea para el límite de las formas; si tiene el mismo grosor o varía a lo largo del trazo; si tiene algún rasgo, tipo de pincel, de lápiz o estarcido.
  • Relleno de figuras: si se emplean manchas y salpicaduras; si se incluyen texturas y tramas o bien masas de color; si hay degradados y sombras.
  • Fondo: si tienen fondo o el fondo es la página de la publicación; si la ilustración va a sangre, se enmarca o va sin marco; si el estilo del fondo es distinto al de la figura; si siempre lleva el mismo fondo.
  • Vamos a describir bien el encargo

    Alguien que va a ilustrar una publicación necesita saber ciertos detalles para adaptar el estilo. Es importante que conozca el público al que irá dirigido y el nivel de conocimiento o especialización. Deberás estimar un volumen somero de imágenes y facilitar un calendario.

    Es conveniente que elabores un documento de presentación del material con los detalles sobre cómo deben ir nombrados los documentos, las extensiones de los archivos, la resolución y, si las hay, algunas consideraciones acerca de la adecuación al tipo de edición y sobre el estilo. De estas últimas hay que poner las imprescindibles y solo si se ve realmente pertinente.

    Documentación

    Aportaremos las imágenes que consideremos conveniente según el tema y el nivel de especialización de quien vaya a ilustrar. No se deben hacer encargos que vulneren los derechos de la imagen que se facilita como documentación.

    Esquemas

    A veces encargamos una ilustración compleja que requiere que los elementos estén en determinado lugar. Puedes proporcionar un esquema a la ilustradora, algo muy simple con líneas y formas muy sencillas. No es necesario saber dibujar, solo situar los elementos en una composición.

    Cuestiones técnicas

    Sin entrar en detalles demasiado complejos, te vendrá bien conocer algunos conceptos. Debes tenrlos claros para poder incluir en la descripción del encargo lo que se requiera:

  • Mapa de bits vs. vectoriales: una imagen de mapa de bits, si no tiene el tamaño suficiente, se pixela. En imprenta, quedará borrosa. En digital, requiere mucho menos tamaño. Una imagen vectorial, por mucho que se amplíe, no se pixela. Hay imágenes que conviene que se entreguen en mapa de bits (.jpg o .tiff, según prefiera la editorial) y otras en vectorial (.eps), por ejemplo, un mapa.
  • CMYK vs. una/dos tintas: toda la gama de colores se forma a partir de cuatro: cian (C), magenta (M), amarillo (Y) y negro (K). La proporción de cada uno en la mezcla define el color. En las publicaciones impresas cada color se corresponde con una plancha o un tóner. Como en casa, es más caro imprimir a color que con una sola tinta. Debes poner atención para no confundir el uso de cuatricromía con el de dos tintas, por ejemplo, cian y negro. La imagen tendrá color, pero no admite ni amarillo, ni magenta ni ningún color que se componga mezclando alguno de estos con el resto.
  • Resolución y tamaño: en una imagen (de mapa de bits, que son las que corren el riesgo de pixelarse) hay un montón de recuadritos (píxeles) que la definen. Es similar a las crucecitas del petit point de las abuelas. Una pantalla reproduce una imagen en puntos de luz y una imprenta en puntos de impresión. Los dos medios tienen una matriz limitada de puntos, no reproducen todo lo que les eches. Lo suyo es que se adapte la resolución a la matriz de estos medios. Es la editorial, el departamento de producción o la imprenta los que te dicen a qué resolución debes pedir las imágenes.
  • Formato: lo ideal es pasar a la ilustradora la maqueta con los huecos disponibles para la ilustración. Sin embargo, no siempre va a ser posible. Debemos comunicar, al menos, el formato (cuadro, vertical u horizontal) y si va a ocupar gran parte de la página o si será un detalle.
  • Cuando se encarga una tarea creativa hay que tener mucha precaución con las indicaciones que se dan. Se corre el peligro de que todo lo que queda fuera de lo que hemos establecido se obvie y no se aplique. Puede producirse el efecto contrario al que deseamos: por querer tenerlo todo demasiado atado, perdemos calidad. Hay que tratar de no asfixiar la creatividad.